lunes, 1 de noviembre de 2010

Verdades amargas

Yo no quiero ver, lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado…
donde se compran honores, voluntades,
y conciencias.
¡ Amigo ! es mentira
¡ No hay amigos !
La amistad verdadera es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece
con los giros que da la situación.
Amigos complacientes
solo tienen los que disfrutan
de ventura y calma
pero aquellos que se abate el infortunio
solo tienen tristeza en el alma.
Si estamos bien, nos tratan con amor
nos invitan, nos adulan,
más si acaso caemos
francamente solo por cumplimiento
nos saludan
El que nada atesora nada vale
y en toda reunión pasa por necio
y por más noble que su hechos sean
lo que alcanzan, es la burla
y el desprecio.
En este laberinto de la vida
donde tanto domina la maldad
todo tiene un precio estipulado:
"el amor, el parentesco y la amistad".
Lo que brilla no más tiene lugar
aunque brille por oro, lo que es cobre.
Lo que no perdonamos en la vida
es el gran delito de ser pobre.
Nada en el mundo es perfecto
puro y sano,
Todo se haya a lo impuro entremezclado
el mismo corazón por ser tan noble,
¿cuantas veces no se encuentra enmascarado?
Existe la virtud, yo no lo niego
pero siempre en conjunto defectuoso
hay rasgo de virtud en el malvado
y rasgo de maldad en el virtuoso.
La estupidez, el vicio y hasta el crimen
podrán tener supuestos señalados,
las llagas del defecto no se ven
si las cubre un diamante bien cortado.
Y a nadie podré herir con lo que digo,
porque ceñida a la verdad estoy
me dieron hiel y veneno,
veneno y hiel en recompensa doy.
Y si peco en las palabras toscas
de estas líneas oscura y sin nombre,
doblando mis rodillas en el polvo
pido perdón a Dios…y no a los hombres.
Rafael Acevedo 
 

Sonatina

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?                         
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.
 
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
 
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
 
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
 
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
 
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
 
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)                         
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
 
-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!
 Rubén Darío

miércoles, 20 de octubre de 2010

Árbol de mi alma

Como un ave que cruza el aire claro
Siento hacia mí venir tu pensamiento
Y acá en mi corazón hacer su nido.

Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas
Como los labios frescos de un mancebo
En su primer abrazo a una hermosura:
Cuchichean las hojas: tal parecen
Lenguaraces obreras y envidiosas,
A la doncella de la casa rica
En preparar el tálamo ocupadas:
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo:
Todo lo triste cabe en él, y todo
Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere!
 
De hojas secas, y polvo, y derruidas
Ramas lo limpio: bruño con cuidado
Cada hoja, y los tallos: de las flores
Los gusanos del pétalo comido
Separo: oreo el césped en contorno
Y a recibirte, oh pájaro sin mancha
Apresto el corazón enajenado!

José Martí

Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.

Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.

Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?

Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

Jorge Luis Borges

Primavera

Si esta primavera, tuviera aroma a vida
no miraría a través de mis ojos
miraría con las manos.

Tal vez ya no me quede en lugares oscuros,
correría detrás de cada flor
cuidando de sus pétalos.

Dejaría de suspirar por no tenerte
amaría a otra gente.

Si esta primavera tuviera aroma a vida
dormiría menos horas
y escribiría más.

Contaría todas las estrellas
borrando tu nombre grabado en ellas.

Le contaría a los árboles sabios
nuestra historia en cada crepúsculo
con el cielo rosa.

Y si esta primavera volvieras a mi lado
y me amaras como te amo
seguro tendría aroma a vida.

Luciana Carelli

sábado, 16 de octubre de 2010

El Beso

Con candoroso embeleso
y rebozando alegría,
me pides morena mía
que te diga...¿Qué es un beso?

Un beso es el eco suave
de un canto, que más que canto
es un himno sacrosanto
que imitar no puede el ave.

Un beso es el dulce idioma
con que hablan dos corazones,
que mezclan sus impresiones
como las flores su aroma.

Un beso es...no seas loca...
¿Por qué me preguntas eso?
¡Junta tu boca a mi boca
y sabrás lo que es un beso!
Federico Barreto

Cuidate, Claudia

Cuídate, Claudia,
cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve,
cualquier palabra, un suspiro
de Claudia,
el menor descuido,
tal vez un día
lo examinen eruditos
Y este baile de Claudia
se recuerde por siglos
Claudia, ya te lo aviso.
Ernesto Cardenal